Hit the road Jack

“Hit the road Jack, please don´t come back no more no more no more!….”

Es una canción que encontró su hueco en mi cabezota años atrás, la conocí de una forma curiosa, esta obra de Ray  Charles es la sintonía de la infame serie “Unhappily ever after” en la que el Dr Floppy es de lo más gracioso, o a mí me lo parecía años atrás. El caso es que el término “Hit the road” lo aprendí gracias a esa canción y es algo de lo que ya hablé con mi amigo Bryan la primera vez que cogí la carretera para volver a casa desde UK, allá por el 2009, viaje que duró 10 días y en el que recorrimos 4500km… no defraudó, pero como dicen en las pelis de Conan… esa ya es otra historia.

Os dejo el vídeo de la cancioncita de marras:

De nuevo llegó el momento de echarse a la carretera, todas mis pertenencias embaladas y ocupando la parte trasera de mi fiel montura por muchos años, el incansable e indestructible Isidoro. A mi lado el que será mi compañero de viaje durante 3 días, mi gran amigo Lluis, grandes aventuras hemos vivido y más grandes aún se nos avecinan.

La ruta consistió en 6 días de pilotaje con paradas en puntos estratégicos principalmente de Francia y alguno ya en España, iremos buscando los World Heritage Sites ya que son lugares que ambos nos hemos propuesto visitar a lo largo y ancho del planeta.

Este es el mapa de la ruta tal como terminó siendo, Lluis me acompaño hasta Poitiers donde volvió a UK en avión.

 

2016-08-10 21_41_53-Round the World on Tripline

http://www.tripline.net/trip/Round_the_World-1754550176441011B0FAA51D5632596F#deleteWp

Y esta ha sido la aventura:

 

Viernes 22 de Julio

Finalmente, en la fecha señalada y largamente esperada, un día que marcará un antes y un después en mi devenir, el 22 de Julio de 2016, a las 12 de la mañana salí por la puerta de la oficina que ha ocupado gran parte de mi tiempo durante los últimos 6 años, grandes amigos me esperaban fuera para ver mi cara de gozo al dejar atrás el yugo de la rutina diaria, querían ver mi cara en el preciso momento en el que diese el paso fuera de la zona de confort, y yo me alegré de que allí estuviesen 🙂

 

Desde ahí y tras las pertinentes despedidas; Isidoro, Lluis y Jack Sparrow se ponen en marcha. El camino hacia Dover, donde subiríamos al ferry discurre sin sobresaltos, nos entrenamos inventado la historia que contarle a la policía si nos pregunta que hacemos saliendo con un coche inglés, lleno de bártulos y sin billete de vuelta, no sabemos si podrían poner problemas ya que no he notificado aún que estoy exportando el coche. Tras mucho practicar estamos preparados para salir del paso incluso si nos separasen en salas distintas y aplicasen torturas de nivel medio sobre nosotros. Finalmente, no hará falta y tras una hora de espera en las aduanas francesa e inglesa logramos subir al ferry sin más problemas.

El viaje hasta Calais se placentero, nos colamos (sin saberlo) en la zona del club de camioneros del ferry “The kings of the road club”, ruta que aprovecha el resto del pasaje una vez nos ve subir por la escalerilla para disfrutar de mejores vistas de los acantilados desde el barco.

Una vez en Calais nos dirigimos hacia la ciudad portuaria y WHS de Le Havre en la que pasariamos la noche.

 

Sábado 23 de Julio

Sábado por la mañana, madrugón y a patear la ciudad que fue destruida por los alemanes durante la segunda guerra mundial, lugar estratégico ya que constituye el puerto de París en la desembocadura del Sena. Totalmente reconstruida a partir de aquellos acontecimientos ahora atesora un estilo arquitectónico peculiar que pudimos apreciar durante nuestro paseo matutino, ciudad gris, pero con edificios bonitos, siendo la plaza del ayuntamiento “Hotel de Ville”, la catedral y el volcano (del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer) lo más reseñable.

 

 

Coche y a la carretera, nos quedamos extasiados al ver el puente de Normandía, una maravilla de la ingeniería, con 2143 metros de longitud y un vano central de 856m fue durante años el puente atirantado con mayor vano del mundo, dejando de lado las cifras la verdad es que impresiona.

 

Las siguientes paradas serían en los monumentos y lugares reseñables del día D; entre otros el Puente Pegasus la playa de Omaha y el cementerio estadounidense. Sin duda alguna una zona repleta de historia y un evento que inclinó el orden mundial hacia lo que hoy vivimos. A parte de la historia que contiene, Normandía es una región bella, pequeños pueblos con encantado, campo muy verde y playas amplias, se hace difícil imaginar que durante un tiempo todo esto estuvo plagado de maquinaria de guerra y fue escenario de cruentas batallas. Me hace reflexionar y pensar que la guerra no entiende de campos de batalla, sino que se lleva acabo allá donde toca, sin miramiento alguno.

Desde ahí nos dirigimos ansiosos al destino más esperado, el Monte Saint Michael. Dado que no se puede llegar al monte en coche, ya que tanto el monte en si como toda la bahía son patrimonio de la humanidad y están protegidos, debimos aparcar a cierta distancia, unos 5km, pero gracias a los consejos de nuestro contacto francés (Gracias Sylvain) fuimos directos a un buen lugar donde dejar el coche y comenzar a caminar. Larga caminata para un día que comenzó muchas horas atrás pero que saboreamos a cada minuto, viendo como el objeto de nuestro deseo se acercaba a cada paso, apreciando nuevos matices según la distancia nos lo iba permitiendo.

 

La marea estaba baja, pero quedaban pequeñas lagunas de agua entre los pliegues de la arena de la bahía, lo que le daba un aire especial, me recordaba de alguna manera a las fotos que había visto de Lençóis Maranhenses en Brasil (Lugar que quiero visitar cuando tenga oportunidad). Esta imagen se mantendría durante casi toda nuestra visita, pero súbitamente, justo cuando nos empezásemos a marchar cambiaría para nuestro deleite…

 

Otra de las cosas que nos sorprendió en nuestro acercamiento al monte serían los autobuses de doble cabina, ¡autobuses reversibles!  especialmente diseñados para no tener que dar la vuelta al llegar al monte, sino que, en lugar de eso el conductor bajaría del vehículo rodeándolo para volver a subir en la cabina del otro extremo, con otro volante pedales, etc etc. Nunca antes había visto este tipo de solución, muy ingenioso y curioso.

 

La visita al monte no pudo ser más especial, es un lugar encantado, de extrema belleza tanto por el paraje natural como por lo que el hombre ha creado en él, una ciudad medieval perfectamente conservada, con sus murallas pueblo en el interior, iglesia y monasterio.

 

Después de pasear por esas calles y explorar los rincones nos unimos a la visita por la parte superior del monte, era una visita temática, muy acertadamente habrían colocado juegos de luces y sonidos en diversas estancias del monumento, creando la ilusión de que un ave gigante habitaba aquellas piedras, simple pero muy efectivo y bien ejecutado.

 

De entre todo lo que vimos lo que me impactó en mayor medida fueron las vistas desde la explanada frente a la iglesia. El sentimiento de estar en el techo del mundo se hizo patente, el sol se ponía y los reflejos en las lagunas de agua brillaban aquí y allá, un espectáculo inolvidable. En segundo lugar, pero no menos notable fue el claustro del monasterio, creo que el más bonito que he visto, o al menos el que más encanto ha tenido, ya que no solo era bello y las piedras estaban talladas con gran delicadeza, sino que, al encontrarse a tal altura, las vistas desde dos de sus extremos eran sublimes, la puerta al vacío me hizo pensar que me encontraba ante “la puerta de la luna” que se describe en Juego de Tronos. No puede dejar de mirar a través de ella una durante un buen rato.

 

Como comentaba anteriormente, al abandonar el monte, la bahía comenzó a cambiar, ya debíamos marcharnos ya que aún nos quedaba trecho antes de llegar a Rennes donde haríamos noche, la marea comenzó a subir a una velocidad endiablada, empezaron a formarse ríos de agua salada, las islas de arena eran engullidas por el agua que ganaba terreno a marchas forzadas y en pocos minutos a Bahía estaba inundada. Un último regalo del monte St Michel, que quiso poner la guinda a una visita ya de por si perfecta.

 

[IMPORTANTE: Actualmente me encuentro en ruta y sin acceso a las fotografías que tomé durante este viaje, por lo que no he podido completar la ultima parte del post con material grafico. Mis disculpas. La única alternativa que puedo ofrecer por el momento es que me añadas como amigo en Facebook, ya que ahí es donde estoy subiendo regularmente las fotografías del viaje, incluidas las de esta etapa. Me puedes encontrar como “Jesus Sanchez Arroyo”, envia la solicitud y un mensaje indicando que me has encontrado a través del blog]

Domingo 24 de Julio

El tercer día de viaje sería un poco menos intenso, tras llevar a Lluis hasta el aeropuerto de Poitiers y separarme con tristeza de mi compañero de correrías tras tomarme un par de cafés para combatir el cansancio ya acuciante, me dirigí por carreteras secundarias hasta el pueblo de Rocamadour, parando por el camino en Martel y recorriendo un paraje muy bonito junto al rio Dore.

Rocamadour es un santuario esculpido en la roca, la vista desde la colina de en frente es grandiosa. Pero también lo es subir por las escaleras por las que han peregrinado miles de fieles, incluidos algunos reyes, muchos de ellos subiendo esos escalones de rodillas… no me pareció tarea fácil así que en mi caso opté por subir andando por esta vez, llegando hasta la parte superior para comerme allí la merienda.

Ese día daría para poco más, alojamiento en un hotel de carretera “Formule 1” y a descansar, el cuerpo ya se va resintiendo de las caminatas, km de coche y poco sueño, pero sarna con gusto no pica.

 

Lunes 25 de Julio

En el cuarto día visitaría dos lugares patrimonio de la humanidad, Albi y Carcassonne.

La primera es una ciudad impresionante, sobre todo su catedral, no había visto nada igual, un edificio mastodóntico y tosco por fuera, del ladrillo, hecha así a propósito para zanjar algunas disputas a las que se enfrentaba el obispo en aquella época, “demostrando” con esta catedral la austeridad de la iglesia. Al verla impresiona por su tamaño y no es para menos ya que nos encontramos ante la edificación de ladrillo más grande del mundo. En cambio, el interior es todo lo contrario, de gran belleza y detalle, el claustro, el órgano, los frescos. Disfruté mucho de esta visita y la recomiendo a cualquier viajero.

También me gustó mucho la vista desde el otro lado del rio, desde allí se ve toda la ciudad, los puentes y la catedral, una panorámica estupenda.

Antes de llegar a Carcassonne paré muy brevemente en Castres, bonita foto de la parte central de rio y poco más, bueno si, parecía que todas las francesas guapas se habían juntado a aquella hora en aquella ciudad… sería una casualidad pero si alguien va que me confirme 😛

Finalmente llegaría a Carcassone, o mejor dicho a la Ciudadela de Carcassone, la fortaleza amurallada, parece inmensa por fuera, pero dado que consiste de dos murallas concéntricas y muy separadas entre sí, cuando paseas por el interior se recorre en muy poco tiempo. A pesar de ser muy bonita y estar muy bien conservada hay poco más que ver aparte de la muralla y el castillo interior, en sus calles todo son tiendas y restaurantes lo que en mi opinión hace que pierda mucho de su encanto, muy recomendable en cualquier caso.

 

Martes 26 de Julio

En el quinto día dudaba si seguir la ruta costera hasta Barcelona o cruzar los pirineos, como uno de mis compañeros de Hostel, un Belga que había partido desde Málaga y se dirigía hasta su país había seguido la segunda ruta, lo consideré una señal y me decanté por esa opción, que también parecía buena ya que el día estaba muy soleado y se antojaba placentero un paseo por las montañas en esas condiciones.

Dicho y hecho, con mi fiel Isidoro y confiando siempre en que la mecánica alemana no me fallase ya que mi seguro carecía de asistencia en carretera fuera de UK, me encaminé a cruzar las cordillera pirenaica, tras muchas curvas y paisajes escarpados. Pasando por Llivia, lugar sin nada relevante si no fuese porque constituye un territorio “isla” perteneciente a España pero dentro del territorio Francés, resultado de la letra pequeña en el tratado entre Francia y España.

De camino hacia Barcelona divisé un signo de la Unesco en la autovía, Berga! Ostras, aquí tengo que parar! Me fui hasta el centro del pueblo y pregunté por allí, resulta que tienen una fiesta llamada “La Patum” que ha sido incluida en la lista de patrimonios intangibles de la humanidad, pero hoy no he sido un tío con suerte, y como era de esperar la fiesta no es hoy!! Vaya!. Pero como también he visto que hay un santuario cerca, llamado “Queralt” para allá que me voy. Resulta que es un lugar bastante conocido y las vistas desde allí son estupendas, sin duda he acertado parando en Berga! callejear por el pueblo también es un espectáculo.

Desde aquí me voy del tirón hasta el “Poblado Guell” en Barcelona, veo la cripta de Gaudí y paseo por las calles del poblado, visita interesante, sobre todo la cripta, aunque solo lleva minutos verla.

Voy hasta Barcelona y después de varios días de exploración en solitario me reencuentro con caras conocidas, Marta me acoje en su morada y después cenamos con Siscu en las Delicias, rico rico y barato, mejor bar de tapas de Barcelona o eso me han dicho! 🙂

 

Miercoles 27 de Julio

El último día de mi viaje de regreso me levanto pronto, tengo una cita importante, por fin conoceré al gran Jorge Sanchez, viajero incansable y cuya historia es cuando menos admirable pues ha recorrido prácticamente todos los rincones del mundo sin apenas recursos, sorteando todo tipo de problemas y viviendo experiencias de todo tipo.

Llego media hora antes de lo acordado al encuentro con Jorge, vamos a desayunar a un bar cercano que él conoce y en el que por 2,5€ tendremos café y bollo. Jorge me da muchos consejos para el viaje, tomo notas para no olvidar ningún detalle y me entrega un par de libros sobre sus viajes que le había encargado. No podemos alargar más el encuentro ya que tengo mucha ruta por delante, he de llegar a Salamanca y son 900 kilometros de carretera en solitario y sin radio.

Tras doce horas en ruta, sin nada demasiado reseñable llego a mi casa, rendido y agotado, he disfrutado estos 6 días al máximo pero mi cuerpo no da más de sí.

Hasta aquí la cronica de la primera etapa del viaje. Actualmente me encuentro en UlaanBatar y mañana volaré a Busan, en Korea del Sur. Me esta resultando mas dificil de lo que suponía encontrar tiempo para escribir en el blog, pero espero poder sacar tiempo de vez en cuando para seguir dejando testimonio escrito de mis andanzas.

Qué te ha parecido esta primera manga del viaje? Tienes algún comentario o correción?

 

 

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